Alfonso López Pumarejo, Darío Echandía, Laureano Gómez y Juan Manuel González,
4 grandes de la historia colombiana.
Por Jairo Tobón Villegas
Releyendo la extraordinaria biografía de Juan Manuel González Arbeláez que escribió Jesús Naranjo Villegas, encontramos un diciente párrafo que dice textualmente
"Qué incalculable desgracia fue para el país que estas cuatro extraordinarias personalidades no hubieran podido trabajar unidas para nuestro engrandecimiento. Cuánto perdimos todos de que, por obra de soterradas intrigas políticas, se hubieran tenido que despilfarrar en defenderse los unos de los otros, unas energías que, conjugadas en un común propósito, como llegó a soñarlo Alfonso López, hubieran llevado esta nación a una grandeza insospechada"
Hermosas palabras, radiografías del momento que se vivía cuando se estudiaba la reforma del concordato con la Santa Sede.
Se refería el párrafo anterior a cuatro conductores que dirigían a su manera y desde diferentes escenarios al país, un país abiertamente clerical, en manos del partido Liberal. Estos políticos eran Alfonso López Pumarejo, Darío Echandia, Juan Manuel González Arbeláez y Laureano Gómez. López presidente de la república, Darío Echandia puntal filosófico del partido liberal, Juan Manuel González Arbeláez el único líder religiosos que ha tenido Colombia y Laureano Gómez importantísimo dirigente conservador: López y Echandía luchaban por sacar el país de las ingerencias religiosas en la política y querían hacer la reforma del concordato sin traumatismos.
El error de Monseñor Juan Manuel González fue el haberse opuesto a esa reforma con el apoyo de Laureano Gómez sumándose a los ímpetus de éste, lo que trajo como consecuencia algo que no podía soportar el partido liberal: atacar la libertad de prensa: Juan Manuel González Arbeláez excomulgó al periódico El Tiempo.
A Juan Manuel González lo perjudicó la imprudencia y la fogosidad de Laureano Gómez hacia el partido liberal, hacia el cambio y hacia las reformas necesarias que pretendía el gobierno liberal para la nueva república. .
Entretelones de la historia colombiana. Pero falta mucho por escribir y por averiguar. Por ejemplo, este periodista está tratando de llegar a un período de la vida de Monseñor González que ha pasado desapercibido por todos sus biógrafos. Ojalá Dios nos permita desentrañar este misterio para bien de la historia. Hemos estado estudiando la reforma constitucional de 1936 y destacamos varios puntos. Laureano Gómez había pintado al maestro Echandia como un demonio y con el paso de los días el país pudo reconocer la figura amable, serena, bondadosa y reflexiva del destacado abogado tolimense. Después, hasta el mismo conservatismo participó de las reformas institucionales que comenzó López Pumarejo y el doctor Gómez acabó dándoles la razón al doctor Alberto Lleras Camargo cuando le habló de pacificar al país y de tenderle la mano generosa a los hermanos conservadores.
Perdedor en esa pelea partidista lo fue nuestro gran rionegrero Juan Manuel, quien debió salir del país atosigado por las zancadillas que le tendió Laureano. Un día, afanosamente, llegó a Rionegro desde Popayán, se despidió de sus familiares y de pocos de sus amigos, sin dar a entender nada de su siguiente paso. Se ausentó del país y nunca
No hay comentarios:
Publicar un comentario