miércoles, 7 de abril de 2010

¡ NO HAY DERECHO!


Por: Carlos Humberto Gómez
chgomezc@une.net.co
Al ingreso del Hospital se encuentra doña "Teresa", de cincuenta y dos años ella al igual que otras veinte personas vinieron a urgencias no de paseo. Llegaron allí porque una dolencia, una herida, o un fuerte dolor de cabeza les hizo dejar sus quehaceres u ocupaciones y al final acudir al servicio de urgencias.

A doña "Teresa" la recibió un señor uniformado que la mira con desprecio desde que llegó, una vez cuestionada por su presencia sólo pudo advertir que el menor de edad que la acompañaba era su hijo y que desde la noche anterior tenía un fuerte dolor en el abdómen.

Una vez mas el vigilante trató de asumir un papel de fiscal y de médico y le insinuó a doña "Teresa" que debía esperar o que se fuera para otra entidad porque al parecer no estaba el menor tan enfermo como suponía, además no estaba muy bien respaldada por un viejo carné de una EPS subsidiada que al parecer le cerraba las puertas antes que darle solución a su petición.
Su dolor de madre no dejó que se quedara en el sitio que le advirtió el vigilante y después de insistir ante la taquilla de recepción logró que la despiadada secretaria, que además también resultó especialista, le arrojara prácticamente sus documentos diciendo que no la iba a atender sino hasta que le correspondiera su turno, que habían otros mas mal que el niño, que el niño no estaba sangrando ni convulsionando.

Mientras el menor solo podía hacer expresiones de dolor y quejarse hasta llorar, casi al momento un médico que antes había visto en la cafetería, preguntaba por los turnos que habían, doña "Teresa" se fue de inmediato frente a este y prácticamente implorando le dijo al médico que la ayudara que su hijo estaba muy mal y que sino recibía atención inmediata podría ser tarde.
El profesional antes que darle solución la enfrentó y le dio una noticia aun mas desoladora: "Si usted no es de medicina prepagada, debe esperar y le cuento que tiene 20 turnos antes de usted".

"Doña Teresa" madre cabeza de familia que a diario es victima del rebusque y que difícilmente entendería que era eso de "prepagada" solo buscaba reclamar derechos constitucionales, los del niño especialmente, se vio obligada a esperar, mientras tanto a su hijo se le cerraban las puertas a la atención oportuna y con la calidad que corresponde.

Cinco horas después el hijo de "Doña Teresa", por una inadecuada atención tuvo que ser intervenido de lo que inicialmente era una dolencia abdominal. Estuvo en riesgo su vida porque un dolor severo que no fue diagnosticado a tiempo se convirtió en una peritonitis.

Esta es la realidad, la de esta madre con su hijo y la de millones de Colombianos que se debaten entre la vida y la muerte suplicando y mendigando a las puertas de las IPS o urgencias de los Hospitales y Clínicas una atención digna, allí en cambio se envían de un lado para otro a los usuarios tratándolos como mercancías y antes que nada ver si en sus bolsillos les alcanza para costear lo que irónicamente ya esta pago.

No hay derecho!!

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